¡Ah!

¡ah!
Este sujeto, se parece un poco a mí,
a veces me sigue a mi recámara y la idea de que
no podré desprenderme del ¡ah! que abunda en mi boca.

Me despierto y lo que hace el cuerpo es decir ¡ah!
bosteza y se pone atento y algunas veces... no.

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