Poéticamente a un amor migraña



La mañana más sobria de un campo de migraña
acompaña natural la desnuda musa poética.

Mi clavo, mi pan,
alfileres en los cráneos,
cruces en los asfaltos
quisquillosa profundidad.

Soy tan turbio como mozo
reservo amores tristes
y amo tristes pasiones.

Contengo labios muertos con escamas
marchitados, pisoteados que se ocultan
bajo la cama.

Estoy maldito,
entre tus pestañas
escobas que me barren todas las mañanas.
Y estoy contigo,
atormentado,
soportando
que me duele quisquillosa
la profundidad.

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