Morderme las ganas

... Si tuviera que morderme las ganas... me mordería el valor; para que las canijas mandíbulas aprieten lo suficientemente fuerte los dientes y,  sacar el coraje.

Si tuviera que morderme las ganas... me mordería las pupilas; porque no sabría mirarte bien hasta que se vacíen todas las mentiras.

Si tuviese que morderme las ganas... me mordería los labios; para que al cruzar la saliva de nuestros propios cristos no nos traicionemos.

Si tuviese que morderme las ganas... me mordería el corazón; porque no hay otro saco más torpe que funcionable; y funcionable para que un día él mismo me mate, me mate, y me mate. Y se pierda la vida, la vida misma que vibra entre las cárceles de medio pulmón.

Para poderme morder las mismas ganas que la muerte me heredara y tuviese que distinguir la huida del alma... la calma que apaga, la piel que se corta y las ganas que bailan entre tóxicos pensamientos.

Morderme los sesos que ahora se ahogan, entre cuencos que piensan o dicen hacerlo. Para morderse las ganas cuando los alquilo como gran descubrimiento.

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