CUENTO CORTO
Entorpecía algo en los dedos de los pies...
era como, un anillo que no me dejaba mover los dedos.
era como, un anillo que no me dejaba mover los dedos.
Esa noche tuve frío, así que; me puse unos calcetines
que cubrieran la raíz de su tronco.
Pero la presión se volvió algo molesto, la imposibilidad
de moverlos ya era bastante.
Pero la presión se volvió algo molesto, la imposibilidad
de moverlos ya era bastante.
A la mañana siguiente bebía mi tan acostumbrado café que, al bajar la mirada sobre el suelo...
Un dedo frío se asomaba por la orilla del calcetín y balbuceante pregunté:
- ¿Por qué te has salido?
me respondió:
- Esque ya no tenía frío, me sentía sofocado, ¡yo no quería taparme!.- Pero... ¡Has roto mi calcetín!
- Solo empujé suavemente mi cuello y respiré. Tus muslos, tus piernas y tus pies tenían frío, ¡yo no!
Yo quería correr, quería ver la noche
y salir de las cobijas que pican.
- ¿Y no te calaba ese hoyo en la tela?
- En realidad; lo siguiente que quería hacer
¡era romperlo todo!
No hay comentarios:
Publicar un comentario