Escombros

En mi adolescencia comencé a morir de hambre. 
Pensé que el amor era una especie de vacío,
pensé que el mundo era un mapa al alcance de mis dedos.
Cruzaba los arroyos tan solo cerrando los ojos,
oler la humedad, escuchar los grillos, sentir el barro y sus lamosas orillas.
Eso; lo era todo el poder que necesitaba.
Cuando crecí;
creo que fue más pequeña,
tenía ocho años y ya habitaba la soledad.
Me envolvía escuchando Country viejo,
escondida donde mis pies siempre tenían frío.
Y así después de la demolición de la felicidad
pensé que el amor estaba en los escenarios,
busqué un hogar, me reí de la muerte,
maldije mi suerte, tu dios nunca me escuchó.
Después de sobrevivir nunca dejé de sentir hambre.
Ahora, me iré en cuanto pueda,
no me llevo ninguna maleta,
esperaré a girar a ciegas
en la nocturna creatividad.

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