La piel



Mi piel tiene treinta años sin saber quién es.
Sin saber sentir e identificarse con el mundo.

Mi piel es el capullo y guarida de todos mis pensamientos, quizá y cuando abra sus hilos pueda entender qué es lo que terminó siendo toda su evolución.

Mi piel, que con el tiempo se ha extendido y se ha manchado de cuántos borrones ha tenido y se ha delineado sin volver a ser la misma.

Mi piel ya carga unos huesos desorbitados
mal encarnados en un espacio donde han de  comer los gusanos.

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