Desde pequeño me atormentan las ventanas.
Les temo a sus rendijas, a las manijas,
a esos hoyos por donde cabe el viento y luego chifla.
Crecí viendo una pequeña ventana, era en realidad demasiado pequeña.
Con barandales negros de forma vertical.
Mi mano cabía entre sus barrotes solo porque yo era pequeño.
Mamá solía dejar que el viento corriera, pero a mi me llenaba de miedo.
Veía la cortina columpiarse y luego quedarse quieta.
Todas las noches cierro bien las puertas. La puerta de mi cuarto siempre debe estar cerrada; de día o de noche es así.
Llegando la noche, la luna es quien se atreve a desafiarme, respiro la brisa de la noche y es ahí que debo ser cauteloso.
Llegando la noche, la luna es quien se atreve a desafiarme, respiro la brisa de la noche y es ahí que debo ser cauteloso.
Me aterra saber lo que hay detrás de las cortinas. Siempre hay ruidos, siempre bailan sombras y siempre veo esas manos de rama que arañan a mi piel.
Sin duda alguna, me aterran las ventanas. Siempre traen consigo un revuelo de trampas. No me gusta el viento, no me gusta porque habla y me estruja los pensamientos.
Sin duda alguna, me aterran las ventanas. Siempre traen consigo un revuelo de trampas. No me gusta el viento, no me gusta porque habla y me estruja los pensamientos.
Él dice las cosas que van a sucederme, susurra temerario golpeando las ventanas. Canta o llora, o se ríe a carcajadas... pero siempre está diciéndome algo.
Ahora ustedes, me tomarán por loco pero si solo prestan un poco de atención ustedes lo escucharán.
Ahora ustedes, me tomarán por loco pero si solo prestan un poco de atención ustedes lo escucharán.
- Cuando vas a dejar de hablarme como si fuera yo un monstruo.
Sabes; tu miedo hacia a mí solo es un patético invento tuyo. Te resistes a escucharme porque sabes bien que esto siempre ha sido así.
- ¡Nunca me has dejado dormir! Te metes en mis oídos y luego escarbas dentro de mí. Con esas manos macabras hechas de polvo
He visto tus sombras trepar por las paredes de la habitación.
Te consumes en mi mente y solo arrastras andrajos de obscuridad.
He visto tus sombras trepar por las paredes de la habitación.
Te consumes en mi mente y solo arrastras andrajos de obscuridad.
. . .
No dices nada... ¿solo vas a callarte?
Taladras cada rincón de mi mente, saciándote del temor que te tengo.
- No he sido yo el "monstruo" que has creado tú. En todo caso, tu alma y tu mente ya estaba llena de viento. No cabe más en ti que el sereno te atrape y te ate los recuerdos.
Los crujidos que has estado escuchando, no provienen de mí. Provienen de los escombros de tu mente.
- Pero has venido cada vez que todo se distorsionaba en mi vida.
Trajiste muerte, pena, soledad y ...
Trajiste muerte, pena, soledad y ...
- Eso ... que vas a decirme... eso ya anidaba en tus cuatro paredes.
La muerte no la traje yo. Ella siempre se cuela por debajo de una ventana. Y ella, te ha encontrado a ti.
Solo quise avisarte que había llegado.
La muerte no la traje yo. Ella siempre se cuela por debajo de una ventana. Y ella, te ha encontrado a ti.
Solo quise avisarte que había llegado.
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S i l e n c i o
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"Todo este tiempo he querido llevarte conmigo, te he perseguido hasta donde tu espalda a girado contra a mí".



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