Dios no sabe tu estado de cuenta


Entre lo religioso y lo espiritual, hay personas que hacen de todo; le reza a dios, le reza a lo espiritual, le prende las velas, le prende inciensos y prende los chakras pero, se exentan de hacerse cargo de sí mismos.
En nuestra cultura, nos enseñan desde preescolar que, para no ser indiferentes tenemos que ponernos en los “zapatos del otro”. 
Que para ser buenas personas debemos estar conscientes de lo que le pasa al que está al lado y, que está mal visto y equivocado: el ser indiferentes.
A lo que el error llega afectando a nuestra persona: No haciéndote cargo de ti mismo.
¿Te suena esta frase? “Dios se encargará” “La vida se lo cobrará” Dejando las cosas en manos de otras personas, incluso dejándolo en manos de la familia, amigos o del espíritu santo porque es más fácil volvernos “despachadores de la existencia”.
Cuando te vuelves responsable te haces cargo de ti y generas responsabilidad a otros, tu tienes la capacidad de hacer algo por el mundo, mientras que esto esté en tus manos.Pero Dios no sabe tu estado de cuenta
El hacerse “el bueno” no te compra un boleto para pagar y contrarrestar las cargas negativas que tengas en tu persona. Esto genera responsabilidad no magia y cuando esto fluye te mereces un mundo mejor, empiezas a luchar de verdad por tener un mundo real y empezar siempre por nosotros mismos.
No puedes cambiar el mundo desde tus redes sociales, ni sentado publicando en Facebook, no puedes cambiar el mundo preocupándote y no durmiendo.  No puedes cambiar el mundo estando aquí parado.
Empieza por ti, con lo que está en tus manos por hacer.

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