Estamos en medio de una revolución propia en la que, poco a poco nos estamos desprendiendo de los cliché de la abuela.
En tanto y en el camino; también nos estamos volviendo “autodestructibles”. Hemos llegado a un extremo en donde el autosabotaje está al alcance, al alcance de un “no puedo”, “se vale llorar”, “ya hice suficiente”, “ya puse mi granito de arena”.
Y en nuestro sistema de defensas, estamos poniéndonos muy cómodos para no sufrir, algo que es meramente contradictorio ya que como dudas; y como tampoco lo piensas lograr se queda en un modo de intento.
Pero hay quiénes les viene tan bien el papel: “ser víctima”. Se vale defender lo que es tuyo, pero soltar lo que no te corresponde cargar.
La sociedad se está encargando de encápsular el pensamiento con conceptos externos, modas, cosas del pasado, tradiciones, “el qué dirán”, modísmos y comerciales que están haciendo peligrar tu autoestima.
Ya no le pongas pretextos al día a día, a tu vida, a tu gente, a ti. Quizá es tiempo de aceptar lo que eres y confrontar las metas que te has impuesto, con lo que crees que eres tú mismo.
Porque al final, llegas a un padecimiento que refleja solo dolor, dolor, dolor.
Nos estamos poniendo [cortos] sensibles a la hora de echar una mirada interior y, como resultado sacando a relucir eso mismo en tu relación con el mundo. (Vacío y autocríticas con las que no vas a poder superar el apego emocional, material o psicológico que, según tú te define). Nada de lo que posees te define, no te pertenece nada externo que el mundo te ha hecho creer que eres.
“Espejea y échate un miradita” . La autoestima es amor y éste; es un súper poder.
Tú, sí; tú, no requieres de nada externo. No necesitas un soporte, más allá del ritual de autoayuda, construír un futuro ¿para qué, o ¿quiénes? Eres de igual manera imperfecto, alguien que en algún momento cambiará de rumbo una y otra vez para reindicarse en un camino propio.
No necesitas hacer logros para tener autoestima, sal de una vez de los parámetros “normales”, no pasa nada si no estás donde quieres, no pasa nada si tienes defectos, somos humanos. No por ello, vas a dudar de ti y si llega ese momento en que flaqueas… no te quedes barado.
Lo que sí es meramente importante… el camino al éxito es un proceso de despertar que te lleva a un descubrimiento interno.
“Sal ya, del papel de víctima y aprende a abrir la conciencia para empatizar contigo mismo y con el mundo que te rodea”.
¡Juégatela! Estamos todos en un proceso, nadie es nada, no te detengas a espejear a otros sino … a ti.
¡Ya, despierta!
No hay comentarios:
Publicar un comentario