más bien es que tengo miedo de ser más monstruosa que nunca.
Bueno y, es que ando por ahí coincidiendo en tu destino como una loca que se ha topado como si nada contigo.
- ¿De veras? -
Pues no lo sé,
pero me apetece vivir
- ¿Y qué tal eso? -
Me va bien, bueno... no;
realmente si no hay nadie de por medio
todo está bien.
- ¿Pero, entonces cómo vives? -
Sola.
Mi cara y yo nunca nos vemos, no es necesario
no salgo a la calle, así no tengo que ver a nadie tampoco.
- ¿En algún momento vas a tener que salir, no lo crees? -
Puede ser, a veces no hay quien vaya a la tienda
por el pan y la leche, ah! y tampoco no hay quien
pague los recibos.
A veces salgo a abrir la puerta.
Nadie me reconoce cuando salgo yo.
Eso me hace dudar,
en realidad... quizá ni vivo aquí.
- ¿Pero si sabes quién eres? -
Cuando intento hablar,
no me escucho.
Cuando intento dormir
no.
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