Yo quería volver,
pero está mal visto
llevar una trompa de elefante
sobre los hombros.
Estaba tan aturdido
de sus movimientos zigzagueantes
que la trompa hacia nudo llano
y las vértebras de la fonética
atirantaban mi voz.
Pendía sobre la taza caliente,
pendía cada vez que el aire
sobre su fuerza me atrapaba,
pendía cada vez que estaba
avergonzado,
acostumbrado, atado,
malhumorado y roto.
Un día no muy lejano,
mientras las aves piaban,
al levantarme sobre mis pies descalzos,
me encontré frente al espejo
el reflejo de un elefante
con un protuberante marfil rojo con negro.
Pendía;
pendía sobre el viento,
pendía;
pendía sobre el cuello,
me hacía nudos llanos,
y atoraba las vértebras de la fonética
un corazón agigantado
agigantado pendía de un marfil;
rojo con negro.
abril 8, 2017
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