Soy el incómodo zapato
que todos se sujetan
en su pie con una cuerda
que va moldeando
la forma de sus pasos.
Soy ese incómodo zapato que
se ata a sus destinos, de forma
en la que nadie, recuerda que,
con éste , han pisado los asfaltos,
los carriles contrarios, los charcos de lodo.
Tan sólo; recuerdan qué par se comprarán para
sustituir los incómodos que usan ahora.
Entiendo por supuesto; las piedras que posaron entre los
dedos, imposibilitando caminar. Las pelusas entre los dedos,
las telas y las costuras amontonadas.
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