[Dios en Tiempos Difíciles]
Publicado y terminado: abril 2013
Emy Trianna Garabatos Grotescos
Hace días que se convirtió en un Dios trágico y envidioso, que no hace más que oprimirme los ojos, la angustia, el desvelo y la desdicha… ése Dios… hace días que no está en el cielo. Mudó hace cuartos de una batalla.
Imagínense que un día, así como así le estorbó la soledad. Y vino a la tierra a intercambiar sus palabras por lágrimas y leyes acumulables para “el retiro” del cuerpo. Cuando ya a estas alturas de plano, a un ser común y corriente no le ha de quedársele ni el último aliento.
… Entonces quiso reprendernos en su grandeza con nuestros pecados, faltas y banalidades y comenzó a darnos nombres acompañados por una clase de agua pura y bendita, proveniente de una allegada creatividad. Éste Dios lo creo todo para no estar solo. No para unos inconscientes como ‘nosotros’.
Seguramente alguna tarde, bebiéndose solo el vino y al no encontrar con quien hablar, castigar, manipular, enfadar, amar, retroalimentar los temas de algún némesis incrédulo presente, así como aquellas tácticas y las paranoias constructivas.
Pero… curiosamente, éste Dios, desde que mudó a algún otro sitio… nos había “botado” del paraíso.
Haciendo aún más difícil la posibilidad, la remota posibilidad; de creer en un ser supremo que todo lo cuidaba desde un alto lugar magnate de poder.
… Dios … dejó de ser “multifuncional” para muchos, incluso para él mismo. No visualizando el abandono, dejó de ser “tan libre” como también dejó de ser un ‘artilugio’ ideal para las estampas, colguijes, y plegarias. Convirtiéndose en un “espasmo circunstancial de nuestros complejos”.
Fue entonces que Dios dejó de afeitarse las dudas, de indagar en nuestras vidas… de ser “un todo”, de intercambiar amor por heroína, de anticipar dolores acostumbrados, de envolver la paz en una envoltura tan fina; enrollada como el grosor de la marihuana.
Quizá y dejó de procrear ‘hijos’ con veneno emocional.
Con el tiempo “ese Dios” se aburrió de ser tan perfecto ante nuestros ojos. Se cansó de todo y se largó. Y es ahora que lo estaba probando con sus propias reglas.
[…]
Se buscó un trabajo matado de “24 horas” no le alcanzó para la renta, ni el teléfono, ni el sistema y servicio de internet, ni televisión por cable.
Se quejaba de su jefe y de las corbatas innecesarias, del caos del tránsito, de las noticias del periódico y los altos valores desvalorizados del I.V.A. y las funciones políticas del país.
Intentó hacer amigos… pero no tuvo suerte.
En ese tiempo tan crítico e inestable… su padre no quiso verle la cara, automáticamente… Dios estaba solo.
Se sentó a escribir poemas , se postergó a una inmediata forma de cubrirse la agonía trágica, en alguna otra forma plástica y rápida para saciar la tristeza que sus migrañas de persona normal le atormentaba en su departamento de quinta.
Camino a la parada del autobús… esperó humildemente el valor que le faltaba para ponerse digno y darle ‘fin’ a su vida de andrajos.
[Suicidio Postergado]
Escribió una nota:
“Ahora entiendo que una pensión es un Palacio”.
De cualquier forma… el valor de su “sacrificio” no se autocompletó. El chofer de ‘la micro’ no tuvo comprensión de un ‘Dios Desesperado’ insultándole a groserías y lenguaje altisonante.
Incomprendido Dios, subió al autobús, se sentó hasta el final de las filas y miro a su alrededor. Queriendo escupir en la cara de todos y en primer lugar; de dicho chofer mal intencionado, estúpido y patético; cuando Dios había sido reflejado en éstos dos últimos términos.
Luego… llego al departamento de esa Calle Fiasco. Pero cuando estaba por abrir la puerta, se encontraba una nota pegada con unas letras rojas en mayúscula: DESALOJO – EMBARGO.
[…día complicado]
En su repentina “cruda existencial” … arrancó la nota, abrió la puerta y entró a su casa. Se desalineó las preocupaciones estrujándose el cabello.
Resbaló las manos en las deudas, se fumó un cigarrillo, distanció la mirada y con ello; el pensamiento. Reacomodó las heridas, el cansancio y las dispuso en montones de ‘Pendientes’. Se tomó el último café en una taza sucia de su mesa atolondrada y recayó en el sofá agujerado e inservible. En una putrefacción maloliente del precario destino fatalístico e inquietante.
[Hora Catarsis]
En millones de años… no quiso “estar” ni solo, ni con él mismo.
… Hace días que Dios no come, no sale y no aguarda en el tránsito de la ruidosa ciudad. No duerme, no habla, no escribe, no pide, no dá. No recibe e-mails, no contesta su celular. No llegó al trabajo, no se encuentra en ningún lado.
[Dios nos dejó]
Se le fue el mundo al suelo y la vida es un sueño.
Dios se ha dado cuenta que si pudiésemos pedirle “una mano” agarraríamos todo el brazo. Entonces, no es en realidad lo que él dijo… pero lo hubiese dicho bien. “ayúdate que yo te ayudaré”.
Nos dejó inventarle en una continua forma de insospechadas mal formaciones caracterizadas por un don divino que lo lleva a mudarse en cada dificultad. Sólo y tan solo para recordarnos que no estamos solos y que ahora… sabes que fue “creado” para poderle culpar de todo a alguien, que en algún paraíso… no la debe estar pasando ni mejor, ni peor que alguno de nosotros si fuere un Dios en tiempos difíciles.
Publicado y terminado: abril 2013
Emy Trianna Garabatos Grotescos
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