Muy gallina

Y es que a veces, amar es demasiado,
cuando demasiado es el daño
que compartimos con el miedo
de la incertidumbre y el desdén 
amoroso de complicarlo todo.

Entonces... 
Si a caso fuera muy gallina
de no quererte; me dejarías las plumas
aterciopeladas y convaleciente.

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