Recuerdan los lobos-tlacuache de Catacumba?...
Hace días que estoy despierto, nadie lo nota porque es siempre muy temprano, o muy tarde, con lo distinto que son los humanos; duermen, comen, se caotizan y luego siguen comiendo.
Pero ése humano, ni siquiera me mira, él no despierta como yo.
Solo anda tan despreocupado de la vida, mirando mis montañas alguna que otra vez.
Hasta hace días que el dolor se marchita dentro, nadie lo nota, pues siempre ha de ser o muy tarde, o muy temprano.
Pero ése humano, ni siquiera me mira, él no despierta como yo.
Solo anda tan despreocupado de la vida, mirando mis montañas alguna que otra vez.
Hasta hace días que el dolor se marchita dentro, nadie lo nota, pues siempre ha de ser o muy tarde, o muy temprano.
Hace días que me calcino pensando en qué rabietas alumbra la noche, si con el pasar de una estrella todo se anuncia para recostar los sueños, huír, de cuando en cuando hasta despertar viviendo, si este que ese fuera mi ocaso, pero no.
No encuentro el sendero donde avisa el recorrido para descansar. ¡Tengo días sin dormir y acumulo más albas que esperanzas! solo espero que acabe el día y suspirarte en una palabra.
No encuentro el sendero donde avisa el recorrido para descansar. ¡Tengo días sin dormir y acumulo más albas que esperanzas! solo espero que acabe el día y suspirarte en una palabra.
No sueltes los ojos de las montañas, asoman sus puertas cuando extienden el alba, aquella niebla que derrapa desde la cima de su cuello, hasta la caída de sus faldas, pero, nadie lo nota porque es siempre muy temprano, o muy tarde.
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