Me avergüenzo de mis manos



Nunca me gustaron ni mis dedos, ni mis manos...
Me avergüenzo de tener dos brazos con dos manos y manos con dedos.
Porque tan solo una mano es muda y la otra dibuja,
porque alguna tiene que esperar el turno de accionar, 
mientras las emociones las narra el pulso.

No hay comentarios:

Publicar un comentario