Me acordé de mí...

Empeñé la tele para ver si sucedía algo nuevo en mi vida y sí, me acordé que tengo una lista de cosas por hacer pegado en la puerta la nevera.
Noté que intercambié la tele por un ser detestable.
Medio tripas, medio artista, medio escritor, medio periodista, totalmente inmanejable y testarudo.
Luego noté que me estafaron, no era empeño era una venta.
Y finalmente me acordé, de que por eso me había robado esa televisión.

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