Días raros...

Es raro cómo la soledad es como una armadura que se va adheriendo a la piel conforme el tiempo y las arrugas.
Es raro cómo la sonrisa fluye pero el corazón ya no late.

Su presencia me confunde...
Hace tiempo que no me visitaban y por la madrugada he volteado y los vi susurrando delante de la puerta. 
Nadie nunca me visita y es notable que sus huellas no se apartan del momento feroz.

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